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Charles Bukowski

(1920-1994). Nació en Alemania y se crió en E.U.A. Algunos lo han clasificado como el "último maldito", otros como el "primer beat". Su literatura abarca la novela, el relato, el cuento y la poesía. Escritor autobiográfico que dentro de su obra se llama Hank Chinaski. Alcohólico empedernido que de forma intensa y sarcástica describe la locura cotidiana de un ser perdido entre los suburbios angelinos. Poeta que salió del mundo underground.

Poema de amor a una chica que hacia striptease.
Mi viejo.
Una radio con cojones.
Pausa.
A la puta que se llevo mis poemas.

Una muestra en audio de Charles Bukowski la puedes encontrar también en La Mandrágora.


POEMA DE AMOR A UNA CHICA QUE HACIA STRIPTEASE.

Hace 50 años yo miraba a las chicas
que se desnudaban y contoneaban
en el Burbank y en el Follies
y era muy deprimente
y muy dramático,
la luz iba cambiando del verde al
púrpura y al rosa
y la musica era fuerte y
vibrante,
ahora estoy aquí sentado esta noche
fumando y
escuchando música
clasíca
pero aún recuerdo algunos
nombres: Darlene, Candy, Jeanette
y Rosalie.
 
Rosalie era
la mejor, sabía cómo hacerlo,
y nos revolviamos en los asientos y
rugíamos
cuando Rosalie brindaba magia
a los solitarios
hace ya tanto tiempo.
 
Y ahora, Rosalie,
estará muy vieja o
muy quieta bajo
tierra,
yo soy aquel chico
con la cara llena de granos
que mentía sobre su
edad
sólo para poder verte.
 
Eras buena, Rosalie,
en 1935
suficientemente buena como para recordarte
ahora
que la luz es amarilla
y las noches son
lentas.
 
inicio


MI VIEJO.

A los 16 años
en la época de la Depresión
llegué a casa borracho
y toda mi ropa
- los pantalones, las camisas,
los calcetines -
mi maleta y las hojas
con mis relatos
estaban desperdigados por el
jardín de delante y por la
calle.
 
Mi madre me
esperaba detrás de un árbol:
<<Henry, Henry, no
entres... te
matará... ha leído
tus relatos...>>.
 
<<Puedo partirle el
culo...>>.
 
<<Henry, por favor, coge
esto...y alquílate un cuarto>>.
 

Pero le preocupaba
que yo no acabase
la escuela secundaria
así que volví
otra vez.
 
Una noche entró
con unas hojas
con uno de mis relatos
(que yo jamás le había
dado)
y me dijo: <<éste es
un relato estupendo.>>
Yo le contesté <<bien>>
y él me lo entregó
y lo leí.
 
Era un relato sobre
un hombre rico
que se había peleado con
su mujer y había
salido adentrándose en la noche
a tomar un café
y había observado
a la camarera y las cucharitas
y los tenedores y los
saleros y los pimenteros
y el cartel de neón
de la ventana
y después había regresado,
había ido a las cuadras
para ver y acariciar a su
caballo favorito
que le mató
de una coz en la cabeza.
 
Por alguna razón
aquella historia
significaba algo para él
aunque
cuando la escribí
yo no tenía ni idea
de sobre qué
estaba escribiendo.
 
Así que le dije:
<<vale, viejo, puedes
quedártela.>>
 
Y él la cogió
y salió
y cerró la puerta.
Creo que jamás
nos sentimos tan cerca
como entonces.

inicio


UNA RADIO CON COJONES.

Fue en el 2do. piso de la calle Coronado.
Yo solía emborracharme
y tirar la radio por la ventana
aún encendida, y, por supuesto,
rompía el cristal
y la radio caía al otro lado sobre el tejado
y seguía sonando
y le decía a mi mujer:
<<¡AH, qué radio tan maravillosa!>>.
 
A la mañana siguiente quitaba las bisagras
del marco de la ventana
y lo llevaba calle abajo al cristalero
que le colocara otro cristal.
 
Seguí tirando la radio por la ventana
cada vez que ma emborrachaba
y caía al otro lado sobre el tejado
y seguía sonando...
una radio mágica,
una radio con cojones.
Y cada mañana volvía a llevar la ventana
al cristalero.
 
No recuerdo cómo acabó aquello exactamente.
Aunque sí recuerdo
que al final nos mudamos.
Había una mujer en el piso de abajo que trabajaba en
el jardín en traje de baño
y su marido se quejaba de que no podía dormir por las noches
por mi culpa.
Así que nos fuimos
y en la siguiente casa
me olvidé de tirar la radio por la ventana

o dejó de apetecerme
hacerlo.
 
 
Sí recuerdo que eché de menos a la mujer que trabajaba en el
jardín en traje de baño,
cavaba entusiasmada con aquella pala
agachando la cabeza y levantando el culo
y yo me sentaba junto a la ventana
para ver el sol brillar sobre aquello
mientras la música sonaba a todo volumen
desde el tejado del otro lado.

inicio


 

PAUSA.

Haciendo el amor al sol, al sol de la mañana
en una habitación de hotel
sobre el callejón
donde los pobres hurgan buscando botellas;
haciendo el amor al sol
haciendo el amor junto a una alfombra más roja que nuestra sangre,
haciendo el amor mientras los chicos venden titulares
y Cadillacs,
haciendo el amor junto a una foto de París
y un paquete abierto de Chesterfield,
haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-
trabajan.
 
Desde aquel momento (hasta ahora...
años, quiza, según otras medidas,
pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada)
hay tantos días
en los que la vida se detiene, frena y se sienta
y espera como un tren en las vías.
Paso por ese hotel a las 8
y a las 5; hay gatos en los callejones
y botellas y mendigos,
y levanto los ojos hacia la ventana y pienso,
ya no sé dónde estás,
y sigo andando y me pregunto adónde
va la vida
cuando se detiene.

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A LA PUTA QUE SE LLEVÓ MIS POEMAS.

Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
 
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
 
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
pero no mucha poesía."

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