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Arthur Rimbaud

(1854-1891). Nacido en Charleville y murió en Marsella. Fue el gran poeta maldito de todos los tiempos. Entre sus obras más prominentes se encuentran "iluminaciones" Y "una temporada en el infierno". Mantuvo una estrecha amistad con el poeta Verlaine, que quedo maravillado por la postura vagabunda, absurda, anárquica y nihilista del joven poeta. En 1873 Verlaine hiere a su amigo de un disparo de revolver. en 1976 se alisto en el ejercito Holandés, y desde entonces dejo la poesía para dedicarse a la explotación de esclavos, al trafico de armas. En 1891 se ve afectado por un tumor maligno en la pierna derecha, la cual le cuesta la amputación de la misma y muere pocos meses después.

A una razón.
Oración de la tarde.
Cabeza de fauno.


A UNA RAZÓN.

Un golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sones
y empieza la nueva harmonía.
Un paso tuyo significa el alzamiento de los hombres nuevos y
su puesta en marcha.
Tu cabeza se desvía: ¡el nuevo amor! Tu cabeza se vuelve:
¡el nuevo amor!
<<Cambia nuestros lotes, criba los desastres, empezando por el
tiempo>>, te cantan esos chicos.<<Levanta hasta donde sea,
la substancia de nuestras suertes y de nuestros votos>>, se te ruega.
Llegada de siempre, que te riás por doquier.
 
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ORACIÓN DE LA TARDE.

Como un ángel sentado en manos de un barbero,
empuñando mi jarro de canales hirsutas,
en arco el hipogastrio y el cuello; un gambiero
en la boca; en el aire, impalpable volutas.

Como la sirle cálida de un viejo palomar, 
mil sueños en mí dejan, sus dulces quemaduras
y mi corazon triste, parece ensangrentar,
el sombrío oro joven de aquellas chorreduras.

Luego, cuando he engullido mis sueños con cuidado,
 treinta o cuarenta tarros he bebido, y me inclino
devoto hasta que el agrio eructo he soltado.

Dulce como el señor del cedro y los hisopos,
hacia los cielos foscos, alto y lejos, orino,
con el consentimiento de los heliotropos.

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CABEZA DE FAUNO.

En el estuche verde, por el oro manchado,
dentro del frescor incierto, floreciente y tupido
entre flores espléndidas, el beso se ha dormido.
Vivo e hieriente rasga, el bonito bordado
mostrando sus dos ojos, un fauno temeroso.

Muerde las rojas flores su fino y blanco diente.
Igual que un vino viejo, moreno y sanguinoso
su labio estalla con risa clara, estridente.

Ágil como una ardilla, de pronto sale huido
y sigue cada hoja, de la risa el temblor.
Se adivina asustado por algún ruiseñor
el beso de oro del bosque, y se ha escondido.

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